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IA - Cambio de las reglas del juego



Durante años hemos hablado de transformación digital en la construcción. Digitalizar planos, implantar BIM, conectar herramientas, automatizar flujos, mejorar la trazabilidad.


Ese era el horizonte: pasar de lo analógico a lo digital.


Y cuando aún estábamos recorriendo ese camino, el horizonte se ha desplazado.

La transformación ya no se limita al uso de herramientas digitales. Ahora incluye un salto mucho más profundo: la incorporación de la inteligencia artificial como parte estructural de la organización. No como un complemento, ni como una mejora puntual, sino como un cambio en la lógica de cómo se producen, se gestionan y se toman decisiones los proyectos.


La IA no sustituye procesos digitales existentes: los redefine. Introduce capacidad predictiva, aprendizaje continuo y automatización de decisiones en ámbitos que hasta ahora dependían casi exclusivamente de la experiencia, la intuición o el control a posteriori. Diseño, planificación, producción, control de calidad, gestión económica o dirección dejan de ser procesos reactivos para convertirse en sistemas anticipativos.

Esto implica algo más que tecnología. Obliga a replantear los modelos organizativos, los sistemas de calidad, la relación con los datos y las responsabilidades en la toma de decisiones. La transformación deja de ser una cuestión de herramientas y pasa a ser una cuestión industrial y estratégica.


Seguimos hablando de transformación, sí, pero ya no es solo digital, es una transformación hacia la inteligencia, con todo lo que eso implica para el sector de la construcción en los próximos años.


Para transitar de la digitalización hacia sistemas anticipativos, las organizaciones deben realizar un cambio profundo que va más allá de la adopción de nuevas herramientas técnicas. Según las fuentes, este tránsito requiere incorporar la inteligencia artificial (IA) como una parte estructural de la organización, alterando la lógica fundamental de cómo se producen, gestionan y deciden los proyectos.


Los cambios organizativos necesarios para esta evolución incluyen:


  • Reconfiguración de los modelos organizativos: No se trata de sustituir procesos digitales existentes, sino de redefinirlos para integrar la capacidad predictiva y el aprendizaje continuo. La estructura debe adaptarse para dejar de ser reactiva y convertirse en un sistema que se anticipa a los problemas.

  • Redefinición de las responsabilidades en la toma de decisiones: Es necesario replantear quién y cómo se toman las decisiones, ya que la IA introduce la automatización de decisiones en ámbitos que antes dependían exclusivamente de la intuición, la experiencia o el control a posteriori.

  • Transformación de los sistemas de calidad: Los modelos de control de calidad deben evolucionar para alinearse con esta nueva capacidad de aprendizaje y predicción, integrando la tecnología no como un añadido, sino como un eje central.

  • Nueva relación estratégica con los datos: La transformación deja de ser una cuestión de herramientas (como la digitalización de planos o el uso de BIM) para convertirse en una cuestión industrial y estratégica,. Los datos ya no son solo para trazabilidad, sino la base de la inteligencia del sistema.

  • Cambio de mentalidad hacia la "inteligencia": La organización debe comprender que el horizonte se ha desplazado; ya no basta con pasar de lo analógico a lo digital, sino que el objetivo actual es la transformación hacia la inteligencia.


En resumen, el cambio organizativo implica pasar de ver la tecnología como un complemento para mejorar la eficiencia puntual a entenderla como un cambio en la lógica estructural de toda la cadena de valor de la construcción.

 
 
 

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